Poemas

Suavidad

Un recuerdo

se desliza debajo del corazón,

la cintura perfumada de licor,

llena de calor.

Dulce suavidad,

los múltiples destinos de ansiedad.

Qué martirio arrancarte mi piel

desnudándote.

 

En tu pecho

me detuve sin contener,

era refugio sin descubrir

y poco pude hacer

en tu manantial,

el mejor espacio donde descansar.

Qué martirio despegarte de mí,

la sedosidad sangrienta.

Un exquisito espasmo,

una morbidez

me desangra de tus labios.

Sumiso reclamo:

reposo al morder,

me enredo sin descanso.

 

Deseo en gracia

de tu piel

sin mis labios.

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Cuentos

Reflejo

Pasó el día en vela. Toda la noche frente al espejo, con la caja vacía de fluoxetina en el suelo junto a sus pies temblorosos. Escuchó el vuelo de las moscas y reptar de gusanos dentro de su vientre. Nadie le había visto en días. La luz dura y amarilla del baño no daba certeza alguna.

– Tengo todo por dentro – . Se decía con voz huérfana. – Esta profecía autocumplida. Todo es por mi culpa.

El doctor le dijo algo sobre bienestar y placer. Pero no escuchó, ¿cómo va a escuchar un cadáver? Un cuerpo que no puede morir naturalmente. Necesita más de una muerte para secarse y ser olvidado en la inmensidad eterna del castigo.

Hace días que la terapia electroconvulsiva dejó de funcionar, si alguna vez sirvió. Podía escuchar el quiebre de sus dientes escapando de las encías retraídas. – Tenía todo por dentro… -. El insoportable hedor de un pantano entre las piernas y bajo la lengua. Su madre y hermano le dieron un recorrido por el infierno la semana pasada, mientras el terapeuta intentaba limpiarle la minusvalía y sangre reseca debajo de las uñas.

-¿Quién está golpeando a la puerta? No hay nadie allá afuera. ¡Nadie! Nada. Dios había muerto masticando comida en puré. El diablo cometió suicidio al pasar con el suero por la sonda.

Tenía 40 años. Con una vida dedicada a la sencillez de lo rutinario. Pero una traición le provocó un resfriado que degeneró en 20 kilos menos, piel reseca e insomnio. Su lindo castigo era morir sin medida, en fuego. Tomó un cerillo, encendió una vela y la orden era sumergirse en la bañera hasta desaparecer.

Despertó sin ojos, sin vísceras y dolor. Los doctores se formaban para revisarle y tratarle. Todo estaba claro: terapia, medicinas y alimentos a la fuerza. Pero era dárselos al vacío, a la inmortalidad inútil de heridas baratas en las muñecas y un gatillo trabado.

-Miren mis piernas de vidrio. Mis manos. Las lastimo y no siento dolor. No soy hombre ni mujer -. Y las voces continúan escuchándose. Con la caja vacía de fluoxetina en el suelo y manos recién llegadas a sostenerle. El corazón se muestra, a pesar de sólo un reflejo lleno de gusanos y órganos en descomposición.

Un dolor agudo se cierne sobre cada articulación, las piernas le fallan y los ojos son sólo un punto negro brillando en medio de las órbitas pegadas a la piel. – ¡Déjame! Aquí no hay nadie. ¿No ves? ¡Claro que no me puedes ver! No existo. Tu dios tampoco existe. ¿Cómo podría existir un dios que no me deja morir de nuevo y cumpla mi castigo? Insistes en sostener una piltrafa podrida y hueca. Un barco varado en la orilla –.

Pero le mantiene en pie y abofetea. Le increpa a mirarse. Es como el dedo escéptico en el costado penetrado de Cristo. Pero no reaccionó. En cambio, un líquido viscoso resbaló por su cuello y salpicó la pared cuando forcejearon.

– No intentes razonar conmigo, ¡No tengo cerebro! ¡He muerto! -. Dijo en un grito apagado y trémulo. Los dedos crispados buscaban el borde del lavamanos, un último bastión para aferrarse de algo, un instante. – Me lo freí pensando qué hice mal… Lo que hice… lo que hice… -. Repetía una y otra vez con humo saliéndole de la boca, rebotando en el techo.

-¡Mi alma! ¡Es mi alma que sale de mi cuerpo! Nada puedes hacer por mí ahora. Me obligaron a escuchar mi cadáver, ¡los imbéciles! Nunca entendieron que esos ruidos eran una demostración del poder que ahora se lleva mi alma. Solía tener un corazón, ahora tengo algo que late en su lugar -. Dijo, como un ovillo sobre los azulejos mugrientos del piso y la mirada vidriosa. De pronto, algo llamó su atención…

– Se fue. Sólo se fue. O tal vez, yo me quedé -. Anunció, con la mirada fija al enchufe.

– Me metí a la bañera. Tomé la radio y me electrocuté. Tiempo después fui con el médico y le dije que había fallecido, que me diera su opinión profesional. “¿Los muertos hablan?” Me contestó. Entonces comprendí: he muerto, sí. Pero mi castigo, por error o simple tormento, es permanecer en este inútil cuerpo.

Se quedó en silencio, escuchando algo que nadie pudo. La luz parpadeó al pasar un camión por la calle.

Las manos le sujetaron de los hombros, pasó un brazo debajo de los huesos de las piernas torcidas, a punto de quebrarse o desprenderse de la cadera.

-¡No, no! Es suficiente. Me da igual si te llenan de pastillas o ponen en la silla eléctrica. Tienes que recordar… -. Dijo una voz encima de otras provenientes de la coladera del baño. Apenas pudo mirar, sus ojos no le respondían. Algunos bichos ya mordían sus labios y brazos. – Nadie debe enterarse, ¿comprendes? Lo tienes prohibido. Te ayudaré, lo juro. Pero no lo dirás a nadie -. Le dijo mientras ponía el arma en lo que quedaba de su mano.

– Deprisa. Antes de que lleguen y te den otras seis sesiones de optimismo y electricidad. ¿De qué te serviría la traición si no haces algo con ello? -. Y le colocó el cañón debajo de la mandíbula, mientras dejaba caer la última pastilla de la caja entre los dedos. Un parpadeo, un respiro. Y silencio.

Se quedó en silencio, escuchando algo que nadie pudo. La luz parpadeó al pasar un camión por la calle.

Autor: Aarón Zoé

Noviembre 2015

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Poemas

Antesala

Soy antesala
de la felicidad.
Llamado a la guerra,
sed del mar.
El silencio de la memoria,
aviso,
crujido de puerta
al abrir.

Soy la agonía en víspera
de tu muerte,
luz que olvidaste apagar.
Esperanza tenue
de un deseo improvisado,
la voluntad
del espasmo.

Soy la comezón en tu espalda,
rasguño,
fosa de cal.

Foto en domingo,
aroma fugaz de vino
recién abierto
y punto final.

Soy antesala
de la felicidad.
silla de espera,
música de fondo
que interrumpe el silencio.
Soy una ducha,
ritual de purificación.

Soy un sorbo
para degustación.
Del viento pausa,
ritmo lejano
de un danzón.

Soy vértigo instantáneo
en la orilla.
Línea al azar
sobre papel,
la sangre derramada
al nacer.

Autor: Aarón Zoé.
Enero 2015.

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Ensayo

Ensayo “Realidad de la Simulación”

Autor: Aarón Zoé Guadarrama Becerril.

Diciembre, 2014.

“No hay comprobación de nada, debido a las razones de cada uno.”

 

I LO CONTEMPORÁNEO

                La Cultura no existe

La Cultura es consecuencia de lo que en realidad importa. Lo importante es darle sentido y dirección a lo que ocurre y vemos en el mundo. No es un proceso único y claro, unidireccional y significante, porque todos buscan diferentes resultados. No sirve específicamente para algo.

Crea instituciones, difunde manifestaciones y rasgos sociales, constituyendo un sistema de valores. Establecido el sistema, se conforma la Identidad, donde el hombre puede situarse y verse. Puede ser parte del mundo.

La cultura está hecha de creencias, mientras éstas ocurran y funcionen en la constitución de valores y normas. Es una construcción a partir de juicios, una categoría.

Es un término moderno para entender en retrospectiva, a través de una visión razonada, el mundo. Si esta visión es basada en juicios dados por subjetividad, es decir, condicionados por aquello que se cree ver, entonces la cultura no existe. No vemos la realidad, sino los engaños físicos y cognitivos para poder entenderla y soportarla. Como demuestra el trabajo del artista francés, Georges Rousse:

Su trabajo se puede dividir en dos fases en cada una de sus piezas, una primera intervención en el espacio tridimensional, el cual de-construye a través de la pintura y/o la instalación, y una segunda fase en la cual reconstruye ese espacio de-construido en un plano bidimensional, a través de la fotografía. Pero este proceso no puede ser concebido por separado, sino que se plantea como un todo, ya que la deconstrucción en el espacio está basado en la posterior reconstrucción a través de la lente, consiguiendo de esta forma crear ilusiones ópticas casi inimaginables de un espacio modificado, inexistente y efímero, que desaparecerá fuera de los focos.” 1

En su obra se refleja el engaño a los sentidos y la percepción del mundo. El ser humano busca siempre algún soporte que le permita entender y justificar el mundo y su interacción con él. Pero si ésta perspectiva cambia y aparece una nueva distinta, entonces re-ajusta, vuelve a acoplarse a la nueva realidad con mínimo de lógica, que no, efectivamente real.

                Modernidad

La Cultura es un término moderno, para entender en retrospectiva  a través de una visión razonada, el mundo. En este sentido, el hombre moderno sólo puede definirse a partir de lo que no es y entiende el mundo siendo distinto y dando razones de él.  Esto es: juicios y reglas que lo definan. De esta manera, se abstrae y separa del mundo, lo convierte en un objeto de estudio y análisis. Deja de estar en él, instaura visiones reducidas como el reloj y el chismógrafo.

Quiere que el mundo sea lo que piensa de él. A partir de estas reducciones y definiciones, establece categorías, dando paso a la definición de Grupos Vulnerables, el Folklore y las Minorías. Estas maneras de entender el mundo, basadas en una misma forma de reflexión sobre uno mismo, son la Modernidad.

II EL FENÓMENO DE LO ESPECÍFICO

Este fenómeno intenta precisar el mundo, traducirlo en un juicio, una visión reducida y específica. La sociedad moderna es una nación con valores, características y principios que la cohesionan. Constituye así, una comunidad e intenta tomar en cuenta a Las Minorías: una fracción del entramado social, con el objetivo de otorgar sentido e identidad a la nación. Así puede establecer referencias culturales.

Sin embargo, esta identidad y noción de cultura sólo está hecha de creencias, mientras ocurran, a pesar de los constantes cambios por el entendimiento del mundo a través del tiempo, las conveniencias políticas y de poder. De tal suerte que, esta serie de fenómenos son difíciles de señalar y definir. Y el fenómeno es un caso fuera de lo normal y no se puede caracterizar. Luego entonces, no pueden ser verdaderos, según la visión modernista. Por tanto, no existen y eso explicaría la marginación y segregación de grupos vulnerables y minorías. Además del desprecio e incomprensión del folklore.

III PARADOJA DE LA SALVACIÓN

Tecnologías

Son dispositivos para proyectar el sentido del mundo. Reflexionar que la corporeidad propia es una manifestación proyectada. Algo extraño y posible de modificar por lo ajeno que somos a nosotros mismos. El cuerpo que sólo es mío, puede ser entendido a través de la cámara (selfie). Así podemos establecer diferencias y semejanzas, mirándonos a nosotros mismos desde la proyección tecnológica, convertirnos en el dispositivo mismo. Si yo valido lo que a través de un instrumento capto, ya he saltado a ese dispositivo, soy el dispositivo. La apreciación del mundo ya no está en implícita en su conformación, sino fuera de él.

Este ejercicio de acotar el mundo no sitúa en él. De estar, al menos de manera virtual, mediante asociación de elementos disímbolos entre sí.

               

Lo Verde

La Cultura no es sólo un rescate del ambiente. Es necesario plantear un equilibrio entre el hombre y el mundo, más allá de la visión modernista del consumismo para situarse. El hombre debe ser rescatado por el hombre mismo y sus medios para retomar cierta armonía con el entorno y eliminar los tumores de la subjetividad humana.

La Ciencia moderna, para poder situarse, traía su propia descolocación por el ejercicio de abstraerse del mundo. No potencia la aproximación a él. Sólo es una idea, un insignificante reflejo del hombre y el horror de verse a través de la tecnología como espera ser visto por los demás. Jaques Derridá comentó durante una entrevista que “habitamos el mundo de las ideas, no el real.” El mundo no es la tierra, sino el establecimiento de relaciones entre lo que sucede frente a mí y yo a través de la ciencia y tecnología, sin reparar en el medio ambiente. Este estado ideal en que intuimos ser, ha deprimido el tránsito entre el gesto mecánico e ideal en que nos resolvemos. El trayecto es la existencia, no el punto final. Ya no interesa ser parte de la naturaleza, sino hacer algo con ella con meros fines ideales.

IV CULTURA DEL TODO SE VALE

                Para el hombre el estado ideal es la realidad. Supone que la idealidad es lo real. Un estado ideal de las cosas es la única realidad posible. Esta visión del mundo, basada en juicios con silogismo lógico, es viable para cualquier acción y situación, ya sea extraordinaria o una barbaridad.

¿Qué se está en realidad, esperando? El mundo es la representación que tenemos de él. Una serie de supuestos y especulaciones. Instalamos el mundo ideal sin importar cómo sea y sus consecuencias. Sólo se completa a través de la especulación y modelos sin origen. Una re-construcción derivada de lo supuestamente real, algo Hiper-Real. El cuerpo humano se transforma en un modelo a re-construir con ciertos elementos, de por sí, ya mínimos para establecer relaciones.

La realidad es artificial, unidades que dependen de su organización ideal para definirse. No es más una imagen, sino un sistema operativo que sólo se ejecuta y conforma en el acto mismo de su ejecución. Estamos en una Modernidad pervertida y caduca, reciclándose desde las simulaciones e idealidades que necesita para situarse en el mundo, aunque no implique ser parte de él.

REFERENCIAS

1) La concepción del espacio en la obra de George Rousse:

http://tinyurl.com/kp9tvg4

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