Lunas de fuego
Aquí no hay otra forma de morirse
más que despacio.
Todo es lento, todo
y todo el tiempo.
Aquí te mueres sobre caderas firmes,
de curvas infinitas
y arena eterna.
La soledad es arrastrada,
los primogénitos esperan su discurso
y la hora de su mundo.
Aquí nacen lunas de fuego
y en el mar existen caminos al horizonte
(donde jamás pude ocultar mi corazón),
donde la piel se invierte
y los muertos vuelven.
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