Vuelta
Le doy vuelta a la hoja y se ve el otro lado.
Si doy vuelta a mi cuerpo, ¿se verá mi alma o sólo vísceras y aparatos trabajando como de costumbre?
Si volteáramos las cosas estaría bien (o algo mejor que ver televisión), observar lo que no vemos.
Es como el vómito de un ebrio: regresa el dolor hecho materia, escupe el amor que tenía y que le han podrido.
Vomita su corazón, deja ir el torrente doloroso en un desahogo bulímico.
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