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Maraña
Como una hora oscura y distante,
muerte resbalosa, lenta y asfixiante,
nos tomamos del brazo sin mi brazo,
sin desencanto.
No preguntes, no mires, no.
Aquí no te entregues a las horas impávidas,
no te busques ni asomes la tristeza.
Aquí no, no cuando las ramas anuncian el ocaso,
cuando el paño roza el contenido canto.
Y no necesites ni busques el ojo entrecerrado,
la daga visual afilada de llanto.
¿Qué es el deseo
sino la maraña reseca del espanto?
La vida en el mar
“Son ideas que traía de hace tiempo revoloteando en la cabeza pero nunca las pude aterrizar, de no existir alguien que realmente se dispusiera a darme mar abierto para nadar”.
Mi primera sensación del mar al conocerlo fue nula. Me resultaba tan vasto e inabarcable que sencillamente mi consciencia de niño de 6 años no daba para más. Después de 20 años, mientras viajaba a una pequeña bahía en una lancha con otras 8 personas, el mar seguía siendo vasto e inabarcable, pero en sí mismo. No me preocupé por saber hasta dónde llegaba o preguntar a cuántas millas náuticas estaba la próxima orilla.
Me pareció increíble pensar que siendo, después de todo, sólo agua, pudiera moverse (con sus las olas y mareas) de forma tal, que parecía respirar. Y que además, sobrevivieran animales dentro. Lo demostró de la manera más cínica: dejó que observara 2 tortugas apareándose. Fue muy impresionante. Yo con todas esas ideas en la cabeza y aparecen estos 2 seres. Los tuve realmente cerca, incluso el macho me salpicó con un aletazo repentino. Ver sus ojos y el trance que los poseía. Ver y sentir esa potencia tan aplastante y al mismo tiempo, la delicadeza de una pequeña tortuga, con apenas 2 meses de vida, yendo tan decidida a enfrentarse con semejante monstruo azul. Lo único que aciertas a decir con voz baja y quebrada y haciendo eco en la mente, es: Vive, crece, lucha.
Entonces, de pronto pensé: ¿Y me quejo de que tengo problemas por resolver o busco siempre evitarlos? ¡Este animalito va sin dudarlo! Sus posibilidades son 2 en 50 de que logre volver a esa playa y reproducirse. Pero no importa, lo hace, e sabes que luchará por lograrlo.
El mar de la vida no fácil ni complejo. Es nuestro, podemos decidir qué hacer con él y cómo enfrentarlo.
Lunas de fuego
Aquí no hay otra forma de morirse
más que despacio.
Todo es lento, todo
y todo el tiempo.
Aquí te mueres sobre caderas firmes,
de curvas infinitas
y arena eterna.
La soledad es arrastrada,
los primogénitos esperan su discurso
y la hora de su mundo.
Aquí nacen lunas de fuego
y en el mar existen caminos al horizonte
(donde jamás pude ocultar mi corazón),
donde la piel se invierte
y los muertos vuelven.
Amnesia Emocional
No hay tú, no hay.
De haber, no sobrarías.
¿Qué sería de la angustia sin llagas
del ayer?
Conviene morirse un poco
y permitirse un traspié.
Y es un ruido perverso
desde la punta del placer,
anestesia emocional
que no previene esa luz fatal.
Si supiera cuánto dolerá
no me quedaría aquí.
Como delgados fondos olvidados,
hundidos en medio de la tempestad.
Diferentes vientos, rodean árboles
en comuniones de igualdad.
Vuelta
Le doy vuelta a la hoja y se ve el otro lado.
Si doy vuelta a mi cuerpo, ¿se verá mi alma o sólo vísceras y aparatos trabajando como de costumbre?
Si volteáramos las cosas estaría bien (o algo mejor que ver televisión), observar lo que no vemos.
Es como el vómito de un ebrio: regresa el dolor hecho materia, escupe el amor que tenía y que le han podrido.
Vomita su corazón, deja ir el torrente doloroso en un desahogo bulímico.
Fotografias “Entre líneas”
Aquí link para visualizarlas.
Video “Entre líneas”.
Este es el video musicalizado de “Entre Líneas”, incluido en el catálogo multimedia; el cual estará disponible en los próximos días.
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